lunes, 26 de septiembre de 2011
jueves, 14 de julio de 2011
Caminante, sí hay camino
Lo que faltan son caminantes. En esta época de coches, aviones, de información inmediata (e innecesaria), de senderos asfaltados y escaleras mecánicas. Y es que cuando te desatas de las nimiedades del día a día y te olvidas del reloj y solo puedes caminar en una dirección acabas presentándote a ese Yo que no conocías o al que no sabias como llamar.
Hay mil maneras de huir pero solo una para volver.
Lo único que nos brinda el mar son golpes duros y, a veces, la posibilidad de sentirnos fuertes. Bueno, no sé gran cosa del mar pero si sé que aquí es así. Y también sé lo importante que es en la vida no necesariamente ser fuerte sino sentirse fuerte, medir tu capacidad al menos una vez, hallarte al menos una vez en el estado más primitivo del ser humano, enfrentarte solo a la piedra ciega y sorda sin nada que te ayude, salvo las manos y la cabeza.
domingo, 26 de junio de 2011
jueves, 16 de junio de 2011
On the Road
“Pero entonces bailaban por las calles como peonzas enloquecidas, y yo vacilaba tras ellos como he estado haciendo toda mi vida, mientras sigo a la gente que me interesa, porque la única gente que me interesa es la que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas”. On the Road - Jack Kerouac
viernes, 10 de junio de 2011
Trucos fáciles para trajines diarios (I)
Cambia el recorrido, camina sobre el bordillo y salta el banco de la esquina. Alza la mirada, a la izquierda arriba, y descubre nuevos edificios. Que los libros no lastren tus alas. Que la Microeconomía y la Contabilidad te dejen ver lo tierna que puede llegar a ser una mañana madrugadora de Sábado. Cuando la ciudad, casi vacía, es tuya y una Señora a la que le sigues los pasos recoge cristales de alguna botella de cerveza (que anhelas haber podido probar) sólo para que los que venimos detrás no tengamos que hacer entrar la letra con sangre. No leas el capitulo que sigue la historia, lee tu favorito de tu libro favorito "Pero el amor, esa palabra... Moralista Horacio, temeroso de pasiones sin una razón de aguas hondas...". Prueba a sacar la cabeza por la ventanilla.
Escucha otra versión.
Escucha otra versión.
sábado, 7 de mayo de 2011
"Como tú, como yo"
Maldita sea, no sé que escribir, estoy tan cansado que me cuesta intercambiar la vista del teclado a la pantalla para ver si escribo correctamente. Pero es que ahora mismo tengo que escribir. ¿Quiere usted que todo esto que transcurre (no sé siquiera por donde) en mí desaparezca mañana con el despertador?
No desaparecerá, las buenas acciones quedan sempiternas... no sé donde, quizás escritas en un libro de piel de camello ¿Quién sabe?. Sin olvidaras, pero dejándolas libres: Uno sólo conserva lo que no amarra.
Y es que acaba el día y se te queda esa sonrisa de gilipollas que tanto me encanta. ¿Sabéis cual os digo? Sí, esa que queda impregnada, que no puedes quitar aun queriendo. Esa que es tuya y de nadie más, que nadie puede arrebatarte. Esa de cuando el cansancio es un placer.
Todo lo dicho no se consigue ni con dinero, ni con dos personas (muchas más)... se consigue Amando por lo que uno cree justo. Esa Justicia quizás sea insignificante, ínfima... pero es tan importante. ¿Quién sabe si esa Justicia viajará en barco y regalará alguna sonrisa de gilipollas? Quien sabe...
No es lo que se hace sino como se hace. Cuando el fin conseguido es el mismo pero la actitud es la correcta=Bingo. Porque ese saber hacer con Despeine como diría alguno también se anota en ese libro de piel de camello.
"No es lo que se hace sino como se hace": Louis canta esta canción de Piaf de una manera distinta, la letra es la misma pero las sensaciones no.
Ojo, también me encanta la versión de Edith, pero entended que me hoy me acueste con la versión del siempre sonriente Louis.
No desaparecerá, las buenas acciones quedan sempiternas... no sé donde, quizás escritas en un libro de piel de camello ¿Quién sabe?. Sin olvidaras, pero dejándolas libres: Uno sólo conserva lo que no amarra.
Y es que acaba el día y se te queda esa sonrisa de gilipollas que tanto me encanta. ¿Sabéis cual os digo? Sí, esa que queda impregnada, que no puedes quitar aun queriendo. Esa que es tuya y de nadie más, que nadie puede arrebatarte. Esa de cuando el cansancio es un placer.
Todo lo dicho no se consigue ni con dinero, ni con dos personas (muchas más)... se consigue Amando por lo que uno cree justo. Esa Justicia quizás sea insignificante, ínfima... pero es tan importante. ¿Quién sabe si esa Justicia viajará en barco y regalará alguna sonrisa de gilipollas? Quien sabe...
No es lo que se hace sino como se hace. Cuando el fin conseguido es el mismo pero la actitud es la correcta=Bingo. Porque ese saber hacer con Despeine como diría alguno también se anota en ese libro de piel de camello.
"No es lo que se hace sino como se hace": Louis canta esta canción de Piaf de una manera distinta, la letra es la misma pero las sensaciones no.
Ojo, también me encanta la versión de Edith, pero entended que me hoy me acueste con la versión del siempre sonriente Louis.
lunes, 25 de abril de 2011
El actor de lo que fui
Y es lo que hace especial esta vida.
Siempre concentrados en nuestros guiones y en lo que nos toca decir en la siguiente escena. Y a veces mediante algún impulso te desnudas e "improvisas", te olvidas del guión y de lo más adentro de nuestra esencia, brota nuestro "yo auténtico"... y es cuando nos descubrimos ante el resto, ante nosotros.
La película: El hijo de la novia, él es Héctor Alterio y en esa escena (de las mejores que he visto) improvisa dejando al equipo entre lloros y aplausos con un silencio emotivo antes, cuando acaba la escena.
Siempre concentrados en nuestros guiones y en lo que nos toca decir en la siguiente escena. Y a veces mediante algún impulso te desnudas e "improvisas", te olvidas del guión y de lo más adentro de nuestra esencia, brota nuestro "yo auténtico"... y es cuando nos descubrimos ante el resto, ante nosotros.
La película: El hijo de la novia, él es Héctor Alterio y en esa escena (de las mejores que he visto) improvisa dejando al equipo entre lloros y aplausos con un silencio emotivo antes, cuando acaba la escena.
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